¿Tengo un Perro Dominante? (I)

La respuesta, sin lugar a dudas es NO. Pocas etiquetas han hecho tanto daño a tantos perros. Han sido muchos los perros que han sido abandonados o sacrificados por “ser dominantes”.
La teoría de la dominancia o del “lobo alfa” la expuso David Mech en los años 70 tras observar a un grupo de lobos de distintas procedencias en cautividad, es decir, en condiciones artificiales.
El propio David Mech, años después se corrigió tras observar el comportamiento de los lobos en la naturaleza, llegando a la conclusión de que las manadas o grupos de lobos son FAMILIAS, encabezadas por el padre y la madre y acompañados de dos o tres generaciones de  hijos que alrededor de los dos años abandonarán el grupo para formar su propia familia.
Por otro lado, la domesticación ha producido importantes cambios y diferencias entre los lobos y los perros. Hablando de “dominancia”, el que más nos interesa es la NEOTENIA. La neotenia es la conservación de características y comportamientos infantiles en la edad adulta, es decir, que un perro adulto se comportaría como un cachorro de lobo. Por ello, traspasar los comportamientos de un lobo a un perro es un error. ¿Alguno imagina a un lobo pastoreando un rebaño? Sin embargo sabemos que una gran variedad de razas de perros son excelentes pastores y guardianes de rebaños.
Por otro lado, los comportamientos hacia otros perros y hacia las personas son diferentes, ya que un perro sabe perfectamente que nosotros no somos perros aunque vivan con nosotros.
Trataré de explicar algunos comportamientos atribuidos a la dominancia y que desde luego nada tienen que ver con ella.

“Mi perro gruñe o muerde cuando tratamos de bajarle del sofá”. Esto sucede cuando hay inconsistencia en las normas, es decir, algunas veces (o algunos miembros de la familia) se les permite subir al sofá y otras no. Pensemos en nosotros. ¿Qué sucede si estamos echándonos una siesta en el sofá y alguien viniese y nos tirase de él? ¿Como reaccionariamos? Para solucionar este problema, bastaría con enseñar a nuestro perro a subir y bajar del sofá cuando se lo pedimos, o bien invitarle a bajarse de él con algo que le agrade (un trozo de comida, un juguete, etc.)

“Mi perro quiere pasar antes que nosotros por las puertas”. El perro sólo tiene unas ganas enormes e impetuosas de salir a la calle, y por eso se comporta con esa prisa, más aun si antes le hemos dicho “Vamos a la calleeeee” o le hemos excitado porque ha llegado el momento de su paseo. Es lo mismo que observariamos en un niño al que vamos a llevar a jugar, a comer un helado o a un parque de atracciones. En resumen, es una reacción normal, que sin embargo podemos trabajar por una cuestión de seguridad, nunca porque nuestro perro sea dominante por manifestar este comportamiento. Para ello, lo primero de todo es no excitarle a la hora de salir. A continuación le pediremos que se siente y no saldremos hasta que no sea capaz de permanecer sentado con la puerta abierta a la espera de que le demos la señal para poder salir.

“Mi perro me monta”. La conducta de monta la realizan muchos perros en estados de elevada excitación (no sexual) como juego vigoroso, alegría, etc, y responde a un aumento de la testosterona en sangre fruto de este estado de estrés o excitación. Debemos tener en cuenta que la testosterona no solo se produce en los testículos, sino también en otros órganos y por ello podemos observar también esta conducta en hembras o en machos castrados. Debemos por tanto englobar esta conducta en el contexto del juego. El hecho de que otro perro reaccione cuando otro perro trata de montarlo se debe al simple hecho de que le molesta o no le gusta esa actitud, no a un conflicto de “dominancias”.

Ignacio García Serrano.
Human Dog.

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