El "Umwelt" de los Perros


Del mismo modo, el umwelt humano es diferente al de cualquiera de las especies antes mencionadas, sin embargo, tenemos una tendencia antropomorfista que nos hace pensar, sin darnos cuenta, que la interpretación del mundo es solo una y coincide con la nuestra. Este hecho es la principal causa de problemas entre los humanos y los perros con los que convivimos, ya que, en ocasiones, la diferencia entre nuestros umwelts hace que percibamos determinados comportamientos caninos como “malos” o simplemente no los entendamos (no entendemos cómo a un perro puede gustarle rebozarse en un olor pestilente, mientras el perro no entiende cómo podemos rociarnos un olor tan intenso como el de un perfume). En este punto, se hace necesario que nos pongamos en el lugar del perro y hagamos el pequeño esfuerzo de contemplar el mundo desde su piel, desde una perspectiva canina. No podemos pretender introducir un perro en nuestro hogar para que forme parte de nuestra familia y creer que el antropomorfismo puede ayudarnos a tener una convivencia y comunicación fluida. Tampoco se trata de que el perro “aprenda”, haga o deje de hacer todo aquello que nosotros deseamos.

La palabra Umwelt es un término alemán que significa “medio ambiente” y que tiene la connotación de “lo que rodea, el mundo”. Es un término utilizado en etología para referirse a la percepción que tiene cada especie de su entorno, a cómo lo percibe e interpreta. Cada especie animal tiene un Umwelt diferente, ya que la percepción del entorno va a estar íntimamente ligada a lo que perciben los sentidos, al medio donde se desarrolla su vida, a sus hábitos  y al desarrollo sensorial, emocional y cognitivo de cada especie.
Cómo percibe el mundo un pez, es radicalmente distinto a como lo hace un anfibio, un reptil, un ave o un animal terrestre, una especie que caza, una que pesca, una que es posible presa de otra o una que se alimenta exclusivamente de hierba, frutas u otros vegetales.
El diseño biológico y sensorial de cada especie es radicalmente diferente según el medio en el que se desarrolla y vive. Nada tiene que ver la percepción visual de un águila frente a la de un topo, el oído de un murciélago con el de un oso polar, el olfato de un perro con el de un chimpancé, el sentido del gusto de un ciervo con el de un lince o el del tacto de un gorila con el de un elefante.
Interpretar a nuestros perros desde nuestra perspectiva puede convertir un antropomorfismo bondadoso en algo peligroso que ponga en peligro el bienestar e incluso la salud del animal. No debemos interpretar que lo que es bueno o deseable para nosotros es bueno o deseable para nuestro perro. Si notamos que nuestro perro cojea, y en un intento por aplacar su dolor le administramos ibuprofeno, estaremos poniéndole en riesgo de padecer una úlcera estomacal e incluso una insuficiencia renal aguda dependiendo de la dosis administrada.
Pongamos otro ejemplo: "Al perro le encanta correr conmigo atado a mi bici e incluso sin correa". Cuando tenemos un perro que muestra una gran inquietud y nivel de actividad interpretamos que le falta actividad, pero, ¿es esto cierto?, ¿quizás nuestro perro nos está pidiendo a gritos correr velozmente durante un largo periodo de tiempo y una gran distancia? Analicemos si esta deducción es razonable. Puede parecer que sí  cuando cogemos la correa y la bicicleta al tiempo y el perro salta, mueve la cola y se muestra eufórico ante la perspectiva de correr un buen rato al lado de nuestra bicicleta a gran velocidad. Podríamos decir que esta reacción avala nuestro pensamiento, aunque quizás esa excitación provenga de la anticipación de que va a salir a la calle. Si su reacción es la misma cuando simplemente cogemos la correa para salir, haría que esta idea ganase peso. ¿Trata de huir?, ¿se esconde? ¿coloca sus orejas hacia atrás, baja la cabeza o la cola hasta incluso meterla entre las patas? Si fuese así, el supuesto inicial perdería más peso, aunque quizás no quedaría desmentido por completo. Pensemos ahora en el comportamiento natural de los perros o incluso de los cánidos salvajes. ¿Salen corriendo cada vez que ven a alguien en bici para seguirles felices allá a donde vayan? De hacerlo lo hacen para ladrar al ciclista (los perros sueltos son una de las mayores pesadillas de los asiduos a este deporte). Pensando en los cánidos salvajes, ¿corren grandes distancias a un ritmo elevado llevando “pegado” a un seguidor? No, lo que hacen, es “patrullar” su territorio, el lugar donde viven. Caminan, o trotan levemente, olfateando e investigando aquí y allí. Ir sujeto por una correa a nosotros mientras pedaleamos o corriendo suelto tras nuestra bicicleta no le permite detenerse a olfatear o a investigar.
Cuando el perro corre amarrado a la correa mientras vamos en bici, lo hace porque, de no hacerlo, sería arrastrado por nosotros, luego ha de correr tan rápido como pueda para no caerse. En el caso de los perros que corren sueltos al lado de la bicicleta, ¿no es posible que sientan que su amigo humano se ha subido a un extraño aparato que corre velozmente y que si no corren detrás de él quedarán abandonados a su suerte al inicio del trayecto? Por último, pensando que puede satisfacerles hacer un pequeño sprint al igual que hacen cuando llegan al parque, ¿cuánto dura este sprint? ¿es posible que nuestro perro se hubiera detenido hace 3 kilómetros porque ya esta extenuado de correr?
Realmente, cuando un perro muestra un exceso de actividad y excitación, nos está diciendo que se aburre, que necesita estimulación mental. Sería motivo de otro artículo aquello que nos han contado que los perros son y necesitan, pero que en realidad no son ni necesitan, basado, principalmente, en una errónea "teoría de la dominancia".
Para entender a nuestros perros, debemos tratar de convertirnos en uno de ellos, evocar sus comportamientos cuando están libres con otros perros o sus tendencias cuando no son dirigidos o guiados por nosotros, sin perder de vista cuales son los hábitos y costumbres de su especie.
Analizaremos el modo en que los perros perciben el mundo en comparación con nosotros a través de sus sentidos en próximos artículos. El objetivo: Empatizar más con el umwelt de nuestro compañero de vida peludo y con su forma de percibir el mundo para mejorar nuestra comunicación y convivencia con él.

                                                                                                                 Ignacio García Serrano.
Veterinario Especialista en Etología.
Human Dog

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